El calor empezó a ser cada vez más fuerte, hasta tal punto de arderme la piel. El sol estaba justo encima de mí. Mi cuerpo acostado arriba de un cartón sobre el pavimento, sobre un andén, en una calle llena de personas cuyas vestiduras se encontraban sucias, dañadas, viejas; sus rostros mostraban miseria, desasosiego, hambre… No sé cuánto tiempo llevo aquí, ni él porque estoy aquí, mucho menos porque visto de esta manera y no tengo la menor idea de quién soy. Al caer la noche, un señor de edad me habla. Se refiere a mí diciéndome: Doc. Después de cruzar varias palabras, le pregunto al viejo: ¿Quién soy? ¿Qué hago aquí? él muy sorprendido me pregunta si no recuerdo nada, obviamente respondí que no. Al continuar conversando me explica que llevo más de 5 años acostado en ese rincón, enviciado sin pronunciar casi ninguna palabra, pidiendo limosna a toda persona que cruce.
Pasaron varios días y, yo sin decir ni una sola palabra, anonadado por la noticia (¿Cuánto tiempo perdido? Desperdiciado. ¿Dónde está mi familia? Si es que la tengo. ¿Por qué llegue aquí?) Tantas preguntas y dudas me invaden. Luego de largas horas de interrogación, tomo una decisión. Me levanto, observo a mí alrededor y comienzo a caminar. Todo me da vueltas, la gente me mira, me señala y comienzan a cuchichear entre ellos. De repente observo mi mano, en ella sostengo un recipiente con líquido amarillo. Lo miro, lo huelo y vuelvo a recaer. En ese instante, observo muy borrosamente al viejo. El me ayuda a sentarme y me acompaña mientras vuelvo a la realidad. Me invita a caminar, durante ese recorrido me habla de la muerte, de un trabajo que vino a hacer.
Me entra un ataque de ansiedad, comienzo a gritar, a correr y moverme de forma desquiciada. La gente comienza a intimidarse, me tienen lastima (valla sentimiento más repugnante); pido limosna, unas personas me dan monedas, pero otras por miedo se alejan. El viejo me sonríe y me hace una seña que me acerque. Camino hacia él, en ese momento mi mente se pone en blanco, comienza a girar y empiezo a divisar imágenes difusas: es una mujer hermosa, alta, joven y de pelo castaño; seguidamente veo unos niños corriendo a abrazarla y despidiéndose. El viejo me dice: tranquilícese, tiene que comenzar a acostumbrar a su cuerpo de no consumir; si no lo hace puede que muera pronto. Me quedo callado y vuelvo a mi rincón, inhalo exhalo, inhalo exhalo y así sucesivamente…
Sofía entra a su casa, al llegar espera ansiosamente a su esposo. El hombre se encuentra de fiesta mientras su esposa prepara una cena romántica -porque ese día es su aniversario-. Al llegar a la madrugada encuentra a su mujer dormida, se acuesta y duerme. En la mañana, muy molesta Sofía, le reclama y discuten. Sus hijos quienes adora, lloran al ver a sus padres pelear.
En ese momento despierta por el llamado del viejo: ¡Doc.! ¡Doc.! Venga que tengo que mostrarle algo. Caminan en silencio, el anciano dice: ha perdido 5 años y 20 días aquí, su familia vino a buscarlo hace ya un tiempo pero usted jamás quiso hablar con ellos. Se volvió adicto a la droga, cada viernes que se iba de fiesta con sus empleados. No solo perdió tiempo, su empleo, su familia sino su conciencia. Hoy tengo que decirle que llego la hora de cobrar cuentas. El hombre sorprendido dice: ¿de qué está hablando?, ¿Cuáles cuentas? Siguen caminado, cada paso que da va hacia un camino ya marcado, oscuro y frio. Comienza a observar de nuevo una y otra vez esa mujer hermosa, abrazando a sus hijos llorando despidiéndose. El viejo le dice: ¿logra recordar algo? ¿Qué siente? ¿Se arrepiente? ¿Sabe donde esta?, el hombre llorando dice: si, ya entiendo todo. Déjeme remediarlo, juro que puedo cambiarlo.
El calor empezó a ser cada vez más fuerte, hasta tal punto de arderme la piel. El sol estaba justo encima de mí. Mi cabeza daba vueltas y vueltas, abro los ojos y veo a mi lado a Sofía durmiendo, entro en calma y duermo. Al despertar, ella estaba molesta, empieza a gritarme y a pelear. Confundido entiendo todo, fue una pesadilla. Finalmente le pido perdón y le digo que no va a volver a pasar y que para recompensarla tomare unas vacaciones e iremos juntos con nuestros hijos de viaje.
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